EUROPA FRENTE AL PROBLEMA PALESTINO

 

Por Francisco Luis Pérez

Profesor, Departamento de Español de la Universidad Tamkang

La interesante “Carta de judío americano a los europeos”, escrita por el catedrático emérito de la Universidad de Georgetown, Norman Birnbaum, y publicada en El País del 21 de febrero del 2002, anima a los europeos a independizarse de Estados Unidos en la visión del tema palestino. Birnbaum, a pesar de que es judío, critica duramente el que se identifique a los palestinos con los europeos autores del Holocausto y pide a Europa que no apoye en exceso a Israel por un supuesto complejo de culpabilidad hacia los judíos.

Europa, por su participación en la creación del Estado de Israel, es responsable en cierta medida de la actual situación de israelitas y palestinos. Esta responsabilidad debe traducirse no en parcialidad hacia uno de los bandos en conflicto sino en cooperación para buscar una solución estable y factible, en la que se sacrifiquen el menor número posible de intereses de ambas partes y se logre el máximo bien común para israelitas y palestinos.

Y Birnbaum sugiere que Europa pida a Israel que abandone su marcha hacia la autodestrucción, ya quesi Israel prosigue su campaña contra los palestinos, sin duda se desencadenará una violencia incontenible y la posterior expulsión de los árabes de Cisjordania. Eso engendrará una guerra permanente entre Israel y los Estados árabes y musulmanes.

El mantenimiento de la actual situación en que el Estado de Israel posee una poderosa maquinaria bélica que puede usar con impunidad contra los palestinos no favorece la solución del conflicto. Europa debe presionar a los palestinos para que abandonen los ataques suicidas y las acciones violentas contra israelíes, pero no puede cerrar los ojos a la violencia de Israel. Por eso, no se entiende como en la reciente reunión de ministros europeos de Exteriores, celebrada en España, se pospusieron las propuestas para el reconocimiento de un Estado palestino, para la celebración de elecciones palestinas y para una nueva conferencia de paz sobre Oriente Próximo, siguiendo el consejo de Estados Unidos. Y aunque los europeos rechazaron laidea de que Arafat debía ser eliminado, no han ejercido ninguna presión efectiva sobre Israel para que cambie de comportamiento. La Unión Europea es el mayor socio comercial de Israel. Y a la la UE se le debe una indemnización por la destrucción a manos de Israel de la infraestructura palestina pagada por ella. Por eso, Europa debe hacer más para convencer a Israel de que su política tiene un coste. Sólo así, el Estado de Israel se sentirá inclinado a llegar a un acuerdo con cesiones por ambas partes. No debemos olvidar que la paz es el fruto de una justicia aceptable. Puede que no sea realizable una justicia ideal y absoluta, pero sí podemos llegar a situaciones aceptables como relativamente justas. Si los acuerdos entre Israel y los palestinos son adoptados, pero no aceptados internamente por ninguna de las dos partes, no se ha logrado mas que posponer el inicio de nuevas violencias.

Birnbaum propone que se debata la creación de una fuerza de paz internacional en Cisjordania y la idea no es mala. Los europeos tenemos recursos económicos y políticos aún no movilizados para cooperar en la solución del conflicto, y necesitamos hacer un esfuerzo de imaginación moral y política, porque la propuesta estadounidense –autocalificada de realista-- ya lleva muchos años en marcha y sólo ha engendrado un aumento del caos y la muerte. Hay que buscar un modo de salvar a Israel y a Plaestina.